8 ago. 2013

El Salto del Pastor Canario, una espectacular herencia indígena (vídeo)

Salto a la banda y a regatón muerto. Tirajana 2009. Foto: Felix Santana (Jurria Jaira) Montaje. Raúl Martín
IZURAN. La práctica del Salto del Pastor Canario constituye hoy uno de las prácticas de destreza más llamativas de nuestra cultura. Además sorprende por su originalidad ya que no se tiene noticia alguna de práctica semejante en el mundo, al menos con palos y saltos de tales dimensiones. Aunque hoy la mayor parte de sus practicantes parten de aspectos lúdicos y culturales, en el pasado fue una herramienta de trabajo, una adaptación a nuestra realidad geográfica y cultural. Curiosamente, a pesar de su denominación, no fue práctica exclusiva de los pastores y cabreros isleños, sino que por su utilidad, su uso estaba bastante generalizado entre la población campesina y rural de entornos caracterizados por su abrupto relieve. 


No obstante, ciertamente era una herramienta característica del pastor isleño y además sus últimos practicantes practicaban dicho oficio. Pero ¿cuál es la génesis de esta práctica y su elaborada técnica? Los orígenes del Salto del Pastor Canario se remontan a la antigua población bereber de las Islas. Este hecho es confirmado por las fuentes documentales. Veamos algunos ejemplos de algunas fuentes cercanas a los tiempos de la Conquista: Fray Alonso de Espinosa hablando de los guanches de Tenerife especificaba un detalle de gran interés: Otras mil gentilezas hacen, como es arrojarse de una peña abajo con una lanza muchos estados.” 

Antonio de Viana también hace alusión a dicha práctica entre los isleños en el siglo XVI: “Usavan dardos como gruesas lanças que llamaban banoes en su lengua; eran del coraçón de secos pinos que llaman tea, y la aguçada punta tostada al fuego, más estrago hacia que afilado y bien templado acero, y con destreça rara y admirable se despeñaban de los cerros altos con un dardo en las manos, des cayendo muy rectos en sus tercios estrivando.” 

El portugués Gaspar Frutuoso asentado en Tenerife en el siglo XVI en su obra ‘Saudades da Terra’: “Arrójanse con la lança, llevada a lo largo del cuerpo del hombre, terciada de manera que ponen un tercio primero en la tierra o piedra donde dan con una contera de acero que trae la lança, de un palmo de larga con su cubo, sin que pueda desviarse de donde da, y aunque sea tres lanzas de alto se tiran abajo y vienen a ponerse en el suelo con tanta facilidad, que parecen aves.” 

Pastor de Mogán (Gran Canaria) Siglo XIX. FEDAC

 Lanza, garrote, astia, lata o gafa. 

 En el mismo ámbito del material, la lingüística nos aporta un aspecto que consolida la certeza de su ascendencia amazigh insular. Así, nos ha llegado una denominación indígena para el garrote o lanza que, hasta el siglo XIX, estuvo en uso en la isla de La Gomera como recoge Bethencourt Alfonso. Se trata del vocablo ‘gafa’, que el estudio del mismo por el filólogo Ignacio Reyes nos revela su paralelismo con tagăfa, que en el dialecto amazigh de los tuaregs de Mali septentrional se denomina al ‘tronco del árbol’ con el que efectivamente se elaboraba la lanza, astia o garrote. 

El material es y ha sido, generalmente, palos gruesos y de gran tamaño, si bien su denominación, tamaño y material varía según las islas y comarcas. Antiguamente la Lata, Garrote, Lanza o Astia se fabricaba con maderas de las Islas. Por ejemplo de tea del pino canario, afollao, brezo, sabina... 

Los tamaños son muy variados en estrecha relación con el medio, desde los dos metros hasta los 4 metros de altura. El regatón o puya de acero, si bien se cree que antes de la conquista era de hueso o cuerno de cabra. También entre los regatones existen notables diferencias entre islas y comarcas. Para el mantenimiento, cuidado y deslizamiento de la madera se suelen aplicar sebo de baifo, cabra etc.


Pervivencia y recuperación 

Desde los tiempos anteriores a la conquista europea se transmitió de generación en generación está práctica y herramienta de trabajo. Su utilidad en el desplazamiento y oficios como el pastoreo, de tanta raigambre nativa, posibilitaron su transmisión. Unas formas de vida que, a pesar de lo que supuso la conquista y colonización, siguieron vivas de generación en generación. 

Curiosamente, tampoco entre los pueblos amazighes montañeses del Norte de África se ha documentado dicha práctica que parece exclusiva de las Islas, e incluso de las menos accidentadas como Lanzarote y Fuerteventura. 

 El Salto del Pastor, con las mejoras de las comunicaciones y la progresiva desaparición de la ganadería tradicional, se encontraba en grave peligro de extinción. Es en la década de los años ochenta del siglo XX cuando unos pocos apasionados se acercan para aprender esta práctica de los escasos cabreros que aún saltaban. El fruto de este esfuerzo popular da sus frutos a mediados de la década de los noventa con la creación de los primeros grupos de Salto del Pastor denominados ‘jurrias’ o ‘clubes’. 

En 2001 se funda la Federación de Salto del Pastor Canario que ha impulsado el crecimiento y consolidación de esta práctica a la que sus impulsores, afortunadamente, han decidido no distanciar de la tradición que la envuelve. Hoy los colectivos funcionan como auténticas asociaciones culturales, respetuosas con el medio, y profundamente interesadas en la investigación, recuperación y difusión de la cultura tradicional. 

 Este documental nos acerca más a esta milenaria práctica canaria, una joya cultural que debemos preservar. Hoy el Salto es una excelente alternativa de ocio que, combina virtudes del senderismo, disfrute de la naturaleza y la cultura popular canaria. Un atractivo y poderoso vínculo con nuestras raíces amazighes.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

LO ADMIRABLE DEL SER HUMANO ES SU ADAPTACIÓN AL MEDIO AMBIENTE EN QUE SE DESENVUELVE Y EL INGENIO PARA SUPERAR LOS OBSTÁCULOS Y ELLOS LO DEMUESTRAN, MUY DIGNO DE VERLO GRACIAS.

Anónimo dijo...

LO ADMIRABLE DEL SER HUMANO ES SU ADAPTACIÓN AL MEDIO AMBIENTE EN QUE SE DESENVUELVE Y EL INGENIO PARA SUPERAR LOS OBSTÁCULOS Y ELLOS LO DEMUESTRAN, MUY DIGNO DE VERLO GRACIAS.

Tomás Rodríguez Rodríguez dijo...

Interesante artículo. aunque quiero matizar que no es el único sitio del mundo donde se practicaba, lo mismo que el silbo, el juego del palo o la lucha. Es verdad que tiene sus características y que es una herencia viva de nuestros antepasados, aunque ahora se haya convertido en un elemento lúdico, Existen tradiciones en la propia Península Ibérica que nos hablan de esa adaptación al medio, como el caso del "saltu" del pastor en la zona de Cantabria, que en la actualidad está muy reducido a exhibiciones de cultura tradicional o el silbo en el lado francés de los Pirineos, o en Turquía con el lenguaje llamado cuscoi. Creo que tenemos que seguir defendiendo nuestras señas de identidad y en este caso las heredadas por nuestros más antiguos ancestros en las islas, pero sin perder la visión global. Sondeando un poquito que casi todas las expresiones que creemos únicas, aparecen en otras muchas culturas, como la lucha o nuestro querisísimo drago, presente en muchas partes del mundo, sólo tenemos que ir a Cádiz, Gibraltar, Marruecos, Madagascar. Matizado este tema felicidades por el artículo.

IZURAN dijo...

Muchas gracias Tomás por tu aportación :)